• Sobre Jaime Guzmán

    Columnas sobre Jaime Guzmán, pionero de verdad en la teoría y en la acción.

    “La política, entendida como el arte de gobernar, constituye una de las más nobles funciones a que puede dedicarse el esfuerzo humano. Implica superar el egoísmo de limitarse al propio interés personal, para volcarse al servicio de la comunidad”. (Jaime Guzmán)

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  • Bibliografía de Formación fundamental

    Bibliografía de Formación fundamental para universitarios y profesionales jóvenes

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Wednesday, August 26, 2009

Para que no aborten

Ayer, en un seminario de Un techo para Chile, se nos preguntaba: ¿Cuáles son en el país los sueños abortados?

Ciertamente son distintos los sueños desde la izquierda que los que tenemos los conservadores.

Para la izquierda: un país en que puedan conjugarse la igualdad con la diversidad. Suena bien, pero es un sueño abortado porque ambos objetivos se han puesto donde no se debe.

La igualdad, ya que el énfasis de la izquierda está en lo redistributivo en materias económicas y en la nivelación por abajo, en materias educativas.

La diversidad, porque el énfasis de la izquierda está en la llamada agenda valórica, es decir en que cada uno pueda hacer en casi todo (¿porqué no en todo?) lo que le parezca conveniente. Esa agenda ha triunfado en algunas materias (divorcio, condón) pero está sumamente retrasada en otras: (homosexualidad, etnias, aborto, eutanasia, marihuana).

Y aborta porque, por una parte, encuentra decididas y fuertes resistencias y, por otra, porque produce serios deterioros en la persona humana.

A su vez, para nosotros, conservadores, los sueños abortados tienen que ver con la pérdida de grandes bienes que habríamos querido conservar y mejorar: Unidad familiar, liderazgos desinteresados, natalidad generosa, sexualidad ordenada, castellano pulcro, espíritu emprendedor, trato no violento, seguridad ciudadana, femineidad.

Es decir, la dignidad humana en todas sus dimensiones. Y vemos, especialmente a quienes nos toca educar, con cuántas carencias se presentan hoy las nuevas generaciones en varias o muchas de esas materias. Y lo difícil que es recuperarlos; es lo típico de un aborto: deja una huella indeleble.
También nos preguntaron: ¿Se ve algún cambio de actitud de parte de los políticos en la forma de hacer validar los sueños del país?

Parece que sí, que hay una generación que marca presencia de modo diferente: José Antonio Kast y Felipe Ward en la UDI; Manuel José Ossandón y Nicolás Monckeberg en Renovación; Claudio Orrego y Jorge Sabaj en la DC.

Se enfrentan a sus propios líderes partidarios; escogen lugares complicados (Calama, Puente Alto Cerro Navia, Peñalolén) o temas de alto riesgo (píldora). Y, además, tienen un sentido estético y amable de la política.

Pero también podrían abortar sus sueños si siguen pasando dos cosas: Que los egoístas y los corruptos se queden en el sistema y que cada vez que los jóvenes líderes se propongan los más altos ideales, algunas voces salgan a decir que eso es imposible, que esos políticos piden demasiado, que la juventud chilena no puede dar tanto.

Tuesday, August 25, 2009

Tremendo desafío

Benedicto XVI afirma en Caritas in Veritate dos de las verdades más notables que puedan presentarse al intelecto humano y lo hace, ciertamente con mucha caridad.
Se desprende de toda la Encíclica una reiteración de ese primer principio clásico: "cada cosa son todas las cosas", formulado también como "hay que saber distinguir sin separar."
En cada capítulo Benedicto XVI hace ver cómo las hebras de la realidad están todas articuladas entre sí, de modo tal que tirar torpemente de una de ellas afecta a todas las demás, mientras que cuidar con esmero cada parte, beneficia hasta a los más alejados componentes del todo.
Y si eso vale, muestra el Papa, para las actividades en sus efectos (lo que produce la técnica, lo que resulta de la economía, lo que es causado por la política, etc.) el mismo principio se aplica hacia adentro, hacia el ejecutor de las acciones, la persona humana misma. Todo lo que ella realiza, sin excepción alguna, repercute sobre sí misma, la mejora o deteriora, porque el ser humano tiene unidad esencial. Simple, pero tan olvidado hoy.
Una segunda dimensión omnipresente en la Encíclica es justamente la complementaria: "cada cosa es cada cosa" o "hay que saber unir sin confundir".
A lo largo de todo el texto se marca la diferencia entre el Dios del Amor, la naturaleza por El creada y la persona humana por El amada. Nada de panteísmos, ni de ecologismos fundamentalistas, ni de humanismos naturalistas.
Es Occidente -la civilizacion que ha distinguido correctamente- la que está presente en toda la Encíclica, no como pura oferta cultural hacia las demás civilizaciones, sino como logro de fidelidad al plan de Dios.
Sólo queda un problema pendiente: el desafío formativo que plantea Benedicto XVI es enorme, porque si todas las cosas son la misma cosa (pero al mismo tiempo, cada una es diferente) no cabe sino formarse desde la teología y la antropología para entender las ciencias e integrarlas adecuadamente en una tríada articulada de saberes y comportamientos.