• Sobre Jaime Guzmán

    Columnas sobre Jaime Guzmán, pionero de verdad en la teoría y en la acción.

    “La política, entendida como el arte de gobernar, constituye una de las más nobles funciones a que puede dedicarse el esfuerzo humano. Implica superar el egoísmo de limitarse al propio interés personal, para volcarse al servicio de la comunidad”. (Jaime Guzmán)

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  • Bibliografía de Formación fundamental

    Bibliografía de Formación fundamental para universitarios y profesionales jóvenes

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Thursday, September 8, 2011

¿Un nuevo clericalismo?

Como un subproducto de la agitación estudiantil va a quedar instalada una nueva presencia clerical en ciertos ambientes universitarios.

Focalizados durante mucho tiempo en sus estrictas labores pastorales o docentes, hoy algunos clérigos retoman la tarea de intervenir directamente en el debate universitario.

Lo hacen con mayor o menor personería, pero ciertamente desde la plataforma de un aura que aprovechan para presentar como eclesiales sus propias opiniones personales.

O, dicho de otra manera, profesores de teología, o asesores estudiantiles o incluso vicarios, exponen su particular visión de la Universidad, pero la adornan del tono y la fuerza de la fe, como si esa opinión fuese magisterial. Las audiencias, lo he comprobado, quedan conmovidas ante la radicalidad de la crítica y, sobre todo, ante la supuesta bondad de la solución.

Tres ejemplos referidos a la P. Universidad Católica de Chile.

El sacerdote Jorge Costadoat, profesor de la Facultad de Teología, nos dice que "miramos la realidad a través de un velo. Nuestro habitat intelectual actual se fraguó en la dictadura militar. En la PUC todavía hay miedo. ¿Por qué? Identifico dos factores: la apoliticidad que la distingue, y un catolicismo pomposo y muy controlador. Nos cuesta entender los problemas políticos. Tenemos una falla en la empatía."

El sacerdote Francisco Jiménez asesor de grupos juveniles, afirma en un foro que la universidad en la que estudió  -y a la que no está vinculado-   es una institución que forma consumidores y competidores.

El vicario de la pastoral universitaria, sacerdote Tomás Scherz, sostiene que la PUC "tiene que ser el lugar de la reflexión, de la crítica y de la mirada objetiva, frente a la injusticia, frente al fenómeno social y frente al país" pero agrega que "parece que no hay voluntad para una cultura cívica en relación con el bien común, esa generosidad de salir de uno mismo."

¿Qué hay detrás de las tres intervenciones?

El clericalismo de siempre: si no piensas en materias opinables como te lo dice el cura, no eres buen católico; probablemente ni siquiera lo seas en lo más mínimo. Sólo si escoges aquellas opciones contingentes que los sacerdotes de moda te sugieren, tu institución y tu persona pueden quedar validadas en la Iglesia.

Así se acaban las opciones, se pierde la libertad, se aspira sólo al catolicismo oficial, que hoy se viste de disidente.

Quizás la clave de todo esté en una frase del vicario Scherz: "Cristo es una figura liberadora."

Gonzalo Rojas Sánchez

Por fin, Foro Republicano


Foro Republicano inició sus tareas al servicio de Chile el sábado 27 de agosto, en un notable acto en el GAM. Organizaron la reunión Ismini Anastassiou, ex coordinadora de la Red por la vida y la familia, Sebastián Burr, autor del libro "Hacia un nuevo paradigma sociopolítico" y Thomas Leisewitz, ex Presidente de FEUC. Lo hicieron con el respaldo de un Consejo integrado por los profesores universitarios Carlos Frontaura, Benjamín Correa, Alvaro Ferrer y Max Pavez.

Más de 300 profesionales, estudiantes, intelectuales, empresarios, profesores y dirigentes gremiales ratificaron que no se trata de ningún tipo de Party, sino de una iniciativa que permitirá coordinar a todos esos chilenos que buscan un país humanizado y que lo vienen intentando a través de sus respectivas ONG (había más de 30 representadas en el acto), partidos políticos, aulas e iniciativas personales.

Algunos de los principales asistentes fueron los profesores universitarios Carmen Domínguez, Julio Retamal, Fernando Moreno, Mario Correa, Aníbal Vial, Enrique López, Joaquín García Huidobro, Roberto Guerrero, Augusto Salinas, José Luis Widow y Álvaro Pezoa, junto a parlamentarios como Carlos Larraín, María José Hoffmann, Gonzalo Arenas y Cristián Letelier, directivos de ONG y fundaciones como Salvador Salazar, Carmen Croxatto Diego Schalpern, Cristián Rodríguez, Mario Raúl Domínguez y Rodrigo Iturriaga y destacados comunicadores como Jaime Antúnez, Axel Bucheister y Hermógenes Pérez de Arce.

Practicando un diálogo abierto y en presencia de la prensa, Foro Republicano dio el ejemplo mediante un diseño de reunión participativa. Hubo más de 60 intervenciones referidas a los comentarios que los profesores Cristóbal Orrego y Jaime Bellolio hicieron del documento inicial de Foro Republicano.

En ese texto se propone un proyecto humanizador que se centre "en el concepto clave de la vida pública: la virtud, como despliegue de la naturaleza y de la libertad" y se aterriza adecuadamente sugiriendo, entre muchas medidas, "una radical transformación del sistema salarial y permitir la asociación de capital y trabajo".

Foro Republicano continuará sus tareas con 5 actos regionales y desde el mismo sábado 27 constituyó 9 Consejos que trabajarán para proponer y promover acciones concretas de Bien Común: De Economía y responsabilidad, de Cultura fundamental, de Educación integral, de reformas Institucionales, de Comunicaciones veraces, de fortalecimientos Regionales, de nuevas Relaciones Laborales, de Pobreza y superación, de promoción Familiar y Humana.

Al terminar, los participantes firmaron una declaración en que se comprometen a esforzarse  "por proponer en Chile un nuevo paradigma, que integre conceptual y operativamente todas las dimensiones humanas  (justicia, salud, ecología, educación, trabajo, etc.), pues consideran que la persona es un todo que requiere una permanente actualización, para conocerse a sí mismo y conocer al resto de sus congéneres, ya que todos deseamos desarrollar nuestra dignidad en el plano intelectual, en el plano práctico, en el plano emocional y en el plano societario," lo que "procurarán hacer en la sociedad mediante la familia, el barrio y a través de  múltiples ONG; en la política, utilizando todas sus posibilidades; en la educación, mediante todos su métodos; y en la empresa a través de sus variados recursos"

Una Toma al detalle

La Directiva de la Confech aparece casi siempre representada por Vallejos y Jackson. Son su caras visibles.

Pero 14 de las 25 Federaciones que integran esa organización están en manos de grupos que ni responden al PC de Vallejos ni al Concertacionismo de Jackson.

Sus realidades son casi ignoradas; sus métodos apenas percibidos, aunque quienes tienen contacto directo con esas 14 Federaciones ya los conocen de cerca.

Un caso concreto ilustra bien esa situación.

Es la P. Universidad Católica de Valparaíso. Su Casa central fue tomada hace ya 12 semanas; casi todas sus sedes restantes están también bajo régimen de toma, con apenas tres excepciones.

¿Quién manda dentro de esos recintos?

Dos grupos articulan a las pocas decenas de alumnos que tienen privados de enseñanza a muchos miles.
Son los Autónomos y La Corriente. Aunque ciertamente se reconocen como marxistas, no es fácil catalogarlos como trotskistas, anarquistas o maoístas, pero ambos reniegan de las JJCC por igual, a las que consideran burguesas y cuya presencia en la PUCV es mínima.

Juntos, aquellos dos grupos controlan casi 30 centros de alumnos de esa universidad, y aunque se tienen poca simpatía entre sí, aúnan fuerzas para mantener la toma y el rechazo a toda negociación. Los Autónomos prefieren el plebiscito nacional para avanzar en su lucha; La Corriente desprecia esos métodos formales y va por más radicalidad.

Funcionan así: cada vez que se produce lo que ellos llaman "un avance" (es decir un anuncio del Gobierno o de la rectoría de la PUCV) convocan al consejo de presidentes al interior de la toma y votan si consideran que el avance es satisfactorio o no.

Hasta ahora, nunca han otorgado ese carácter a proposición alguna que venga de La Moneda o de rectoría.

Si sucediera que estiman satisfactorio un avance, entonces   -y sólo bajo aquella condición-    pondrían en votación la suspensión de la toma, cosa que obviamente no ha sucedido hasta ahora.

Paralelamente funciona la Comisión Acción, de carácter secreto, y que es convocada cuando los ocupantes estiman que debe radicalizarse el movimiento, lo que hicieron el viernes pasado al saber que el rector Elórtegui convocaría a retomar el semestre, a partir  del lunes 22.

Y así lo comunicó la autoridad. Anunció por carta que "se reiniciarán las actividades docentes, en conformidad a las convocatorias que cada unidad académica realizará y en coordinación con los profesores de cada asignatura."

Pero la toma sigue.

Las marchas por la Alameda ocultan el microclima real de cada universidad.

Gonzalo Rojas Sánchez

Una manual para emergencias

       En las Universidades del Consejo de rectores, vamos quedando pocos profesores enseñando.
Somos una especie en extinción: los profesores que enseñan a todo evento.
       Llenos de limitaciones personales, hay una que no tenemos: la ambigüedad.
       Nos sabemos llamados a educar dentro de la sala de clases, el laboratorio y el taller; y fuera, en el paseo, en la salida a terreno o en el estudio de campo.
       Pero en estos días, somos muy pocos, quizás no seamos más del 5% de los que tienen cursos a su cargo entre la Universidad de Tarapacá en Arica y la de Magallanes en Punta Arenas.
       Para ellos, para los que todavía arriesgan más que su prestigio entrando a una sala a enseñar, estas sugerencias:

1.      Tenga una sala alternativa prevista para el resto del semestre; dentro o fuera de su propio campus; dentro o fuera de su propia universidad, dentro o fuera de los recintos techados. Si es necesario, enseñe en un parque, en cuanto mejore el clima.
2.      Si recibe la presión de un grupo de manifestantes en contra de su docencia, acuda a la puerta o al pasillo con dos alumnos de su curso, ya escogidos y previamente advertidos; pregunte por los dirigentes de los movilizados, intente un diálogo con ellos en un lugar apartado. Si no es posible, renuncie a seguir esa dinámica. Entre a su sala y avise que en 10 minutos más se reinicia la docencia enŠ Y cumpla esa promesa en el lugar determinado.
3.      Si está privado de acceso a sus lugares habituales de docencia, tome la lista de su curso, mándeles un correo colectivo y cítelos al lugar que usted escoja, en el día y hora habituales. Trate de concentrar más docencia para aprovechar la oportunidad de enseñar, que podría no ser fácil repetir este esquema.
4.      En todo este procedimiento, respete la voluntad de quienes no quieran asistir a clases, pero no cambie una coma del programa ni de las exigencias de evaluación previamente establecidas.

       ¿Sabe lo que va a pasar?
       Depende: le puede ir bien o mal con los procedimientos concretos, pero no le quepa duda que podrá siempre mirar a todos los alumnos  -los suyos y los que lo amagaron-  con una fuerza interior que nadie podrá quitarle. Ni paros, ni tomas, ni actos violentos.

Gonzalo Rojas Sánchez

Los nuevos Muros

Walter Laqueur, Robert Service y Martin Walker han hecho detallados relatos de la construcción del Muro de Berlín, exactamente 50 años atrás.

Durante la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, unidades del Ejército de Alemania Oriental cerraron todos los cruces desde Berlín Oriental al occidente. Al despertarse el día 13, los berlineses se encontraron con un valla de alambre de espino de metro ochenta entre Berlín oriental y occidental.    

Pronto se convirtió en un muro de ladrillo. Se derribaron los edificios para despejar el terreno cercano. Se erigieron torres de vigilancia a una distancia adecuada para que los francotiradores dispararan a los refugiados que corrían hacia el muro. Las cifras totales de muertos en los intentos de escape varían entre 125 y 270, aunque hubo unos 5 mil arrestos por esas tentativas, habiendo logrado evadir el cerco durante los 28 años de su existencia, entre 5 y 40 mil personas.

Con 45 kilómetros que dividieron la ciudad de Berlín y otros 115 que separaron a la parte occidental de la ciudad del territorio de la RDA, con una altura de 4 metros y custodiado por unos 15 mil guardias fronterizos, con apenas dos puntos de paso, el Muro se convirtió en el signo más visible del totalitarismo comunista. Otros, como el Gulag, serían develados después.

Cuando fue derribado por la presión popular en noviembre de 1989, se pensó que había terminado el comunismo, sospecha ratificada pro el fin de la URSS, en diciembre de 1991.

Pero no; la capacidad de los comunistas de levantar Muros sigue desarrollándose.

Albañiles del mal, construyen a diario el Muro que divide a la fe de la razón, denigrando a quienes creen y adjudicándse la exclusividad del análisis racional de la realidad.

Levantan también día a día el Muro que divide a los grupos sociales entre explotadores y explotados; ellos, los comunistas, son los vigilantes del paso.

Edifican constantemente el Muro que segrega a la verdad de la mentira; a la primera le impiden moverse, la acorralan y denigran; a la segunda le dan chipe libre, la alimentan, la cultivan.

Ladrillo a ladrillo, separan con nuevos Muros al espíritu de la materia, reduciéndolo todo a las fuerzas de la praxis y ridiculizando los bienes del alma.

No dejan de elevar, cada día más alto, el Muro que proyectaron entre igualdad y progreso.       Denigran los avances de la libertad y sólo buscan retroceder hacia fórmulas de equiparidad en la miseria dispensada por el Estado.

Muro a Muro.

Pero todavía hay gente que considera exagerada esta percepción.

Este Muro no lo construyen los comunistas. Lo levanta cada tonto en su interior.

Gonzalo Rojas Sánchez

Un daño imputable

¿Sabe el lector lo que dicen los artículos  56, 67 y 75, letras e) del DFL 2 de Educación del 2009, hoy vigente, y cuya derogación el Gobierno se compromete a impulsar, dentro del conjunto de reformas anunciadas el lunes por la noche?

Quizás el lector no lo recuerde y, por cierto, el Gobierno no hace esfuerzo alguno por ayudar a nuestra memoria. El ministro no explicita el contenido de esos artículos por una razón muy sencilla: proponer su derogación es un atentado grave a los principios que buena parte de los funcionarios del actual Gobierno han sustentado por casi 50 años. Y en paralelo, se agrede a la doctrina básica de uno de los dos partidos que  apoyan al Gobierno, la UDI, y de la mitad de los electores de Piñera, al menos.

Bueno, ya, ¿pero qué dicen los textos vigentes? Simplemente esto: que las universidades,  los institutos profesionales, y los centro de formación técnica deberán "excluir la participación con derecho a voto de los alumnos y de los funcionarios administrativos, tanto en los órganos encargados de la gestión y dirección de ellos, como en la elección de las autoridades unipersonales o colegiadas."

Dicho de otra manera: No al cogobierno.

Hoy, con tal de hacer un intento por frenar las movilizaciones estudiantiles, el Gobierno está dispuesto a regalarles uno de los puntos de mayor importancia para la salud interna de las instituciones de Educación Superior, derogando esas sensatas normas.

La historia de Chile muestra con claridad total las consecuencias lamentables de esa demagogia: aquella  debacle que significó la participación triestamental en las elecciones y decisiones.

Ante la gravedad de lo propuesto, tienen la palabra los coroneles de la UDI.

Andrés Chadwick, discípulo directo de Jaime Guzmán, ¿qué responde ante la flagrante violación de uno de los principios más difundidos por el senador asesinado?

Pablo Longueira, ex presidente de federaciones de estudiantes que rechazaron el cogobierno, ¿cómo concilia su participación en un Gobierno que mediante la falsa democracia universitaria facilitará el deterioro de toda la formación de profesionales, base de la Economía?

Juan Antonio Coloma, presidente da la UDI , ¿qué señal dará a sus parlamentarios cuando esa proposición de reforma legal se proponga y amenace la actividad universitaria?

Si estos tres señores no reaccionan a tiempo, el daño que el cogobierno le causaría a las universidades,  a los IP y a los CFT, les sería imputable.

Gonzalo Rojas Sánchez

Cristi y Guzmán



       En un reciente artículo, publicado esta vez en Diario Financiero, Renato Cristi ha vuelto a desfigurar el pensamiento de Jaime Guzmán.

       A partir de un editorial de la revista Realidad de 1982, Cristi "hace decir" a Guzmán, cosas que nunca escribió.

       En primer lugar, el rigor de Cristi queda muy puesto en duda, al atribuirle el editorial de la revista a Jaime Guzmán, a pesar de que no lleva su firma. Si el historiador nos hubiese consultado, habría recibido la respuesta adecuada: Los editoriales eran redactados por variadas personas, entre ellas ciertamente Guzmán, pero con frecuencia respondían a otras plumas, a otros miembros del Comité Editorial.

       Pero eso es casi lo de menos al compararlo con las lecturas antojadizas que hace Cristi de lo que sostiene el editorial

       Veamos sólo tres:

       Cristi afirma que cuando el editorial sostiene que "el ejercicio directo de la tarea universitaria [sea] asumido en mayor volumen por la actividad particular, ella queda entonces "sometida a la lógica del mercado" (estas son las palabras conclusivas de Cristi).

       No fluye conceptualmente.

       La concurrencia de particulares y Estado en la oferta de un bien o servicio es siempre asimétrica y nunca implica, por lo tanto, un supuesto sometimiento a la lógica del mercado. El Estado no es nunca uno más sometido a esa lógicaŠ justamente porque regula mucho o poco, pero regula al finŠ los mercados.

       No fluye históricamente.

       Hasta 1980 había 6 universidades privadas y 2 del Estado. De acuerdo al error conceptual de Cristi, entonces, ya imperaba la "lógica del mercado" y nada nuevo habría sido introducido con la legislación de 1980-1.

       En segundo lugar, Cristi afirma que "Guzmán rompe con la doctrina social de la Iglesia" porque "es verdad que la doctrina pontificia propone la función subsidiaria, pero enfatiza en igual medida la función solidaria del Estado por la que se legitima su capacidad para defender, articular y promover los intereses colectivos." Pero ¿dónde dice tal cosa el editorial? ¿Cuando afirma la necesidad de conseguir "la gradual desestatización de nuestra estructura universitaria"  está pidiendo que el Estado sea prescindente en el tema o que participe estimulando un mayor compromiso de los particulares con la educación, lo que ciertamente es también una función solidaria? Obviamente, lo segundo.

       Finalmente, Cristi afirma que Guzmán (el editorial, en verdad) "rompe con el republicanismo en Chile" porque "tradicionalmente, las universidades fueron instituciones que impartían educación cívica, al igual como lo hicieron históricamente nuestros institutos militares; no fueron instituciones subsidiarias, sino que en ellas se cultivó la solidaridad entre jóvenes de diferente proveniencia social, diferentes credos y diferentes comunidades étnicas."

Lo curioso es que Cristi olvida que 6 de esas 8 universidades eran -y siguen siendo- de propiedad privada  y que si cumplieron era tarea lo hicieron desde variadas ópticas  -laica, cristiana, científica, regional-   y no desde una sola mirada supuestamente estatal, practicando así la subsidiariedad en consonancia con el republicanismo. ¿Qué le impediría a las nuevas universidades de propiedad privada continuar con la tarea de sus antecesoras?

       Esto de mirar los textos con lupas opacas produce ceguera.

Gonzalo Rojas Sánchez

Sólo una aspiración



       Gran parte de los que desfilan, se toman los locales o al menos están en paro, son estudiantes de educación superior.

       Gran parte de ellos argumenta, también, que la educación es un derecho. Y, como tantas cosas que se dicen en Chile, el eco lo hacen -lo hacemos-   los ciudadanos irreflexivos, repitiendo una y otra vez la consigna.

       Derecho. Vamos a la Constitución, entonces, si de normas positivas queremos hablar primero.

       Efectivamente la carta Fundamental consagra el derecho a la educación, así, en genérico, pero después consigna obligaciones para el Estado sólo respecto de la educación parvularia, básica y media, y paralelamente lo obliga a fomentar el desarrollo de la educación en todos sus niveles, lo que tácitamente incluye a la enseñanza superior. Fomentar

       Las restantes normas de derecho positivo evitan referirse a la educación superior como un derecho.

       ¿Y respecto del derecho natural? Por cierto que la naturaleza humana es indefinidamente perfectible y que, por lo tanto, bienvenida sea toda la formación que permita el más pleno desarrollo personal, pero de ninguna manera puede deducirse que es una exigencia humana natural el acceder a la plenitud educacional.

       Ni las normas positivas ni las naturales exigen del Estado, de la sociedad o de la familia -tampoco se lo exigen a cada persona como un deber correlativo a un derecho- que se garantice ni el pregrado en instituciones de educación superior, ni mucho menos el postgrado, ni obviamente, la formación en el extranjero gracias a una beca, y así sucesivamente.

       Porque si la educación superior fuera un derecho, no paramos hasta la obligación de garantizar el postdoctorado en Harvard a todo el que lo pida. Y, por cierto, gratis.

       La educación superior no es un derecho; es una deseable aspiración, es una posibilidad a la que, gracias a sus méritos y a las ofertas disponibles, acceden cada año más chilenos. Pero, nivel a nivel, hay que ganársela.

Gonzalo Rojas Sánchez