• Sobre Jaime Guzmán

    Columnas sobre Jaime Guzmán, pionero de verdad en la teoría y en la acción.

    “La política, entendida como el arte de gobernar, constituye una de las más nobles funciones a que puede dedicarse el esfuerzo humano. Implica superar el egoísmo de limitarse al propio interés personal, para volcarse al servicio de la comunidad”. (Jaime Guzmán)

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  • Bibliografía de Formación fundamental

    Bibliografía de Formación fundamental para universitarios y profesionales jóvenes

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Thursday, October 27, 2011

Toxinas en acción

En Chile se ha comenzado a consumir un conjunto de productos altamente tóxicos.

En una sociedad con controles de sanidad elemental, ninguna de esas ingestas habría pasado el filtro. Pero con el estado de frivolidad que nos caracteriza, tragamos y tragamos esas novedades que producen cáncer a corto plazo.

Una, la actividad sexual ilimitada. Desgajada la dimensión corporal del compromiso del amor, una sexualidad multifacética impide la verdadera socialización humana, la que se da de uno con una y para toda la vida. Lo social comienza en lo conyugal. Negada esa plataforma, la sociabilidad humana sólo puede ser dañada. Sólo si se renuncia a la vida conyugal por otros compromisos superiores, éstos se constituyen en nuevo soporte de la sociabilidad.

Otra, la articulación familiar desfigurada. Rota la permanencia del primer vínculo, los siguientes, y los siguientes, y los siguientes (porque esta  cosa no para) son cada vez más débiles y cada vez más raros. Segundas, terceras y cuartas uniones que no duran casi nada; y, en paralelo, uniones antinaturales o extrañas soledades. Y, de nuevo, la sociabilidad humana se dificulta o torna insoportable. ¿Quién podría valorarla y defenderla, enaltecerla y promoverla si no ha sido capaz de asegurarla en su núcleo básico, el familiar?

Esas son las toxinas que lo están infeccionando todo.

Y el cáncer que causan se extiende: las restantes dimensiones de la vida deben ser privadas también de las exigencias de la sociabilidad.

Quien no sabe cómo debe usar su cuerpo, quien no es capaz de compromisos profundos y duraderos, ¿puede tener interés alguno en común con los demás en la empresa y en la universidad, en el transporte y en la diversión?

No. Por eso se pone la capucha y agrede.
Gonzalo Rojas Sánchez

Monday, October 24, 2011

Ocho lecciones

En un seminario matutino para los adultos mayores, en la Municipalidad de Providencia, se nos preguntaba: En este Chile de contrastes: ¿hay lecciones que aprender?

Sí muchas, demasiadas para poder asimilarlas todas hoy mismo.

Pero, algunas de las escogidas en la exposición pueden agruparse en dos tipos:

Por una parte las personales; las lecciones que apelan a cada uno, a su conciencia; por otra, las institucionales, las que nos interpelan como miembros de organizaciones y actores de procedimientos.
De entre las primeras, éstas.

-Que la ética "se venga" cuando se la relativiza o abandona. Y en Chile se predica el "todo da lo mismo" y "el cada uno con su ética" con total irresponsabilidad respecto de los pésimos resultados, de los que obviamente aquellos promotores nunca se hacen cargo

-Que la apatía se paga cara. Y entre los profesores, padres de familia y alumnos, que se califican como buenas personas, decenas de miles se han sentado a esperar que "alguien haga algo" y que "esto termine pronto". Seguirán esperando, apáticos, sin pasión por el bien y la verdad.
-Que los deseos de autonomía total son ilimitados. Y otras decenas de miles de jóvenes se lanzan "al todo o nada", porque se olvidan por completo del sentido del límite, de la importancia de la proporción. Por eso, fracasarán.

-Que la violencia es un recurso posible para cada nueva generación. Y los chilenos ignoramos la sabia sentencia de Hannah Arendt: Es al mundo al que hay que proteger de cada nueva generación; para eso hay que educar a los niños.

Y en cuanto a la segundas, estas otras:

-Que la debilidad es percibida por los audaces. Y el Gobierno, siempre a la rastra, intenta fortalecerse ahora, cuando el sentido de la autoridad vaga errante muy lejos de la Patria. Y los audaces lo saben.

-Que los medios de comunicación alternativa son decisivos. Y dejamos que cientos de miles de chilenos se intoxiquen con ellos; no entramos a discutir la basura que leen; nos borramos de ese desagrado.

-Que las instituciones están dejando de funcionar. Y como quizás se sueña con que habrá un nuevo 23 de agosto de 1973, se piensa que importa poco que los Tribunales estén como están, que las Universidades estén como están, que a Carabineros lo traten como lo tratan.

-Que las ideologías no han muerto, mutan. Y llegó el momento de enfrentarlas -hace décadas, ya- para que el ecologismo profundo, el naturalismo pseudohumanista y el pansexualismo, no priven al país de toda posible humanización.

Gonzalo Rojas Sánchez