Comunistas en el poder

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  Se ha planteado en las últimas semanas la posibilidad de que el Partido Comunista se integre a un eventual gobierno a partir del 2014.
        ¿Cómo se han comportado los comunistas chilenos cuando han tenido efectivo acceso al poder al formar parte de coaliciones de Gobierno?
        Depende.
        Cuando en 1946 se integraron al gobierno González Videla con tres ministros  -respaldados por un  considerable 17% del electorado- comenzaron a realizar un doble juego: por un lado colaboraban y participaban activamente dentro del gobierno, pero por otro ³usaban su poder en beneficio directo del partido, acarreándole al gobierno un considerable desprestigio² (Izquierdo). A raíz de eso, en abril de 1947, a menos de un año del comienzo del gobierno, González Videla realizó un cambio de gabinete, excluyendo a los tres ministros comunistas.
        Con la salida del gabinete, el cambio de actitud del PC  no tardó en llegar,  porque ³recurrieron a métodos extraparlamentarios para dejar claro su punto de vista. Utilizando los sindicatos como tropas de choque, llevaron la disputa a las calles y desafiaron abiertamente al gobierno.²  Una de sus primeras iniciativas fue la huelga de conductores del transporte público, de junio de 1947, la que tuvo como resultado la muerte de cuatro personas. De ahí en adelante, la estrategia del PC fue la movilización completa de sus bases sindicales, promoviendo conflictos en todo el país: la huelga de trabajadores del cobre en Chuquicamata, que luego se expandió a las mineras del sur como Lota, Coronel, Curanilahue y Lirquén, la movilización de sus bases ferroviarias, etc.
        A González Videla nunca lo validaron como un efectivo agente revolucionario. No cabía entonces, desde la lógica comunista, sino intentar un control interno mientras se actuaba con igual o mayor fuerza por fuera.
        Distinta fue su acción en el Gobierno de la llamada Unidad Popular.
        Allende les resultaba tácticamente muy confiable y sólo le preocupaba al PC -más y más, a medida que pasaban las semanas de desgobierno-   que el partido del presidente llevara el ritmo de la revolución hacia coordenadas que resultaran muy inconvenientes para el propio gobierno.
        Por eso los comunistas, siempre conscientes de que la llamada correlación de fuerzas terminaría perjudicando abiertamente a la Unidad Popular, intentaron copar el aparato del Estado, colocando a sus mejores cuadros en las posiciones de influencia y de contención de los termocéfalos.  Su objetivo era hacer del Estado un instrumento dúctil para un proceso más gradual hacia la dictadura del proletariado.
        De ahí su No a la guerra Civil, tan cacareado en los meses finales de Allende.
  En ambos modelos, en todo caso, el objetivo fue el mismo: la conquista del poder total.

Gonzalo Rojas Sánchez