Nuestra, pobre, pero España, al fin

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Nuestra pobre España.
Nuestra, porque llevamos su sangre, hablamos su lengua, rezamos con su fe, nos enojamos desde su carácter. Nuestra, porque en cada español vemos al progenitor y al hermano.
Pobre, porque hoy vive en la indigencia del alma, porque asesina a sus hijos aún no nacidos, porque castiga a los niños obligándolos a tragarse un secularismo ramplón, porque intenta igualar por la fuerza aquello que la naturaleza diferenció, porque tolera que sus jóvenes drogos se consoliden, porque amenaza la fe de los más sencillos, porque discrimina a sus hijos iberoamericanos, porque desprecia a esos indigentes vecinos africanos, porque lleva 50 años aceptando que ETA asesine, porque no dignifica su pasado heroico, porque buscar castigar a quienes hace 70 años -1º de abril de 1939- la liberaban de la opresión comunista.
Pobre España, tan brutica.
¿Cuándo perdió el rumbo?
¿En la paz de Westfalia hacia 1648? ¿Con la llegada de los Borbones, tan borbones ellos, hacia 1700? ¿Cuando rechazó al carlismo como legitimidad dinástica? ¿Cuando eligió una República filocomunista en 1936? ¿Al momento de entrar en guerra civil y autoprovocarse cientos de miles de muertos? ¿Cuando incentivó el nacimiento de ETA en 1959? ¿Cuando fracasó en gestar un postfranquismo de la mano de un sólido partido conservador? ¿Cuando aceptó que el PSOE sostuviese que a Epaña no la iba a reconocer ni la madre que la parió? ¿Cuándo? ¿Cuándo?
Pero es España, al fin y al cabo. O sea, indomable, impredictible, potencialmente furiosa, todavía esperanzada en la acción de sus mejores fuerzas, hoy apenas vibrantes, pero aún vivas.
España se mostró así, indomable y viva, en esas 87 ciudades y pueblos, Madrid a la cabeza, en que cientos de miles de españoles gritaron un Sí a la vida el domingo recién pasado. Porque en España hoy todo tiene que ver, al fin de cuentas, con si habrá o no españoles dentro de unos años, ya que se pretende dejar el aborto sin restricciones hasta las 12 semanas (a propósito, ¿qué sucede 12 semanas antes, tan distintivo, cómo para que se pueda contar un plazo?).
Griten los vivos que han logrado ver la luz. Es lo que le queda a España.