Un memorial, una ausencia

Posted by Blogger on 6:25 PM



Este domingo 9, con o sin la asistencia de la Presidenta, se inaugurará el Memorial a Jaime Guzmán.
Importa sin duda que ella diga sí o no a las presiones de que ha sido objeto; su decisión importa, pero no mueve ni en un milímetro dos percepciones fundamentales: la que se tenga sobre la vida y muerte de Jaime Guzmán y la que produce la presidencia Bachelet.

Hoy, sólo vale detenerse en lo primero.

La ausencia repentina de Guzmán es la más célebre que la vida pública chilena haya experimentado en su Historia. La falta de su magisterio y de su gestión no tienen comparación con otras carencias anticipadas.

Cuando Portales murió asesinado, a los 44, Manuel Montt tenía apenas 28 años, pero muy pronto se hizo cargo del legado del fundador de la república y llenó el vacío con la más notable gestión presidencial del siglo.

Cuando Manuel Antonio Tocornal murió, a los 50 y en la plenitud de sus facultades, siendo el líder del conservantismo (entre tantas otras cosas), Manuel José Yrarrázaval tenía ya 31 años y estaba en condiciones de tomar el relevo, aunque le costara aún una década larga concretarlo.

Y así, otros casos análogos muestran que el vacío fue reparado, que la ausencia fue suplida e incluso, en algunos casos, superada.

Con Guzmán no ha sido posible.

Pero antes que mostrar las dramáticas consecuencias que eso ha tenido, vale resaltar una paradoja: nunca nadie antes, tampoco, se había empeñado tanto en formar a tanta gente, artesanalmente, persona a persona, como lo hizo Guzmán. Y a pesar de eso, no aparece nítida la sucesión, el heredero. ¿Aventurar una explicación? No, sólo apuntar a esta misteriosa paradoja que quizás algún día sea motivo de tesis doctoral.

Lo que sí resulta claro es que después de la muerte de Guzmán, cada vez que ha habido que marcar un punto con inteligencia y fortaleza complementarias, o ha faltado la primera (y en eso puede no haber culpabilidad) o se ha claudicado en la segunda (y ahí sí ha habido muchos responsables). Se ha fallado; muchas veces, se ha fallado.

Este domingo, cientos, miles, de sus admiradores contemplarán a Guzmán en piedra, de cerca. Bastaría con que unos dos o tres muy concretos (ellos saben que son los llamados a sucederlo, y con plena consecuencia) volvieran a mirarlo en alma, y aún más de cerca, para que se corrija en parte el vacío en el que aún estamos.