Para aclarar errores

Posted by Blogger on 10:16 AM
Lo que parecía sólo una legítima confrontacion de ideas, se ha convertido en una auténtica campaña, bastante personalizada.
Desde que en TVN la senadora Evelyn Matthei se pronunciara a favor de la presencia de parejas homosexuales en la franja piñerista, acompañó su postura de un decidido afán descalificatorio de la posición conservadora. Lo hizo en su entrevista en La Tercera, a continuación en su aparición en El Mercurio y, finalmente, el domingo recién pasado, en sus declaraciones a La Nación.
Todo legítimo, pero todo duro, y, sobre todo, varios errores importantes.
¿Qué es lo que no ha logrado entender la senadora Matthei?
En primer lugar, qué buscaba Jaime Guzmán. Según ella, lo que caracterizó al fundador de la UDI fue el combate a la pobreza. Esa era ciertamente una de las dimensiones presentes en los afanes de Jaime, pero encuadrada en algo mucho más exigente y alto: la libertad, la seguridad, el progreso y la justicia, de acuerdo a una concepción trascendente de la persona humana, de neta raíz iusnaturalista cristiana. En este caso, la senadora se equivoca por sustracción, lo que no resulta sorpresivo, considerando lo poco y nada que pudo conocer de primera mano la doctrina guzmaniana.
En segundo lugar, ella se pierde al pensar que desde el conservantismo se pretende hacer de la UDI un movimiento religioso. Si algo repudian los conservadores con fuerza -tal como lo hizo el mismo Guzmán- es el clericalismo, la indebida intromisión de la religión en la política. Pero, por otra parte, si algo quieren conservar a fondo es la inspiración cristiana de la UDI, contenida en su Declaración de Principios. Para entender esa diferencia es que el profesor Enrique López expuso en Punta de Tralca. La pena es que cuando comenzaba su intervención, la senadora Matthei hacía abandono del salón.
Y, finalmente, doña Evelyn supone que el cristianismo deja de ser respetuoso si desde su inspiración se considera la unión de homosexuales como contraria a la naturaleza. Desconoce la senadora la distinción entre el respeto a las personas y la calificación de los actos que ellas realizan. El cristianismo no es una jalea insustancial, sino la religión del que no está conmigo esta contra mí, del que sea vuestro sí, sí y vuestro no, no, del no puedes servir a dos señores. Acoje, pero lo hace para decirnos no peques más.
Por eso, los contradictores de la senadora no somos ni fanáticos, ni fundamentalistas, ni extremistas, ni sectarios; simplemente somos conscientes de nuestra herencia y de la responsabilidad que ella nos impone.