Dos contrarios reconciliables

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Apenas van tres o cuatro días del año laboral normal, y ya muchas personas sueñan con que, por fin, mañana es viernes y podrán cambiar de aire; algunos, los más audaces o solventes, piensan incluso en dejar su ciudad para irse al campo, la montaña o la playa, lugares en los que estaban apenas una semana o diez días atrás.
Lo curioso es que justamente en esos lugares, por ahí por el 20 de febrero, muchos de los tránsfugas de mañana viernes, estaban deseperados por volver "a la vida normal", algo angustiados con la calma, el tiempo libre y las actividades recreativas.
¿Porqué esa doble fractura? ¿Porqué en medio de las vacaciones deseamos volver al trabajo y justamente cuando ya estamos de nuevo inmersos en la actividad, ansiamos con tomarnos otro breve descanso?
La respuesta primera es que obviamente necesitamos de ambos ritmos y, por cierto, cada uno pide complemento en el otro. Pero hay algo más de fondo, algo más delicado. Es la falta de un sentido unitario de nuestros mundos, de nuestros tiempos, de nuestros afanes.
Nos gusta trabajar, pero no tanto; nos gusta descansar, pero no tan largo. Ese "no tanto" y ese "no tan largo", se guían por el gusto, por el sentimiento, por los agrados sensoriales y, entonces, piden, exigen a su contrario, que a corto plazo se termine el trabajo o se acabe el descanso, según sea el caso. Mandan los gustos, mandan las sensaciones, porque no hay un tercer elemento, un sentido, un fin, que unifique el trabajo y el descanso, la actividad y el legítimo ocio.
Porque si sólo se trabaja para descansar y a lo más se descansa para trabajar, simplemente se termina agotado de ambas cosas. Mucha gente llama Fomingo al día bisagra entre trabajo y descanso. Qué lamentable.
Hay que procurar encontrar ese sentido integrador, ese fin último de toda actividad humana, para que los gustos se sometan y las sensaciones se integren a un bien superior. Hacerlo es tarea que exige aprovechar un tiempo de descanso para trabajar el tema. Ya en esa sola reunión de los dos aparentes contrarios comenzará a hacerse la luz.