El profesor universitario: liturgo y actor

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Para introducir a los alumnos de cuarto medio en sus futuras vidas universitarias, se editó años atrás un video con escenas tomadas de tres películas vinculadas a la docencia.

El primer ejemplo corresponde a La Sociedad de los poetas muertos. Ahí Robin Williams  encarna a Mr. Keating, el parafernálico profesor que, aun partiendo de unas nobles intenciones sobre el cultivo de las Humanidades y el aprovechamiento del tiempo presente, se termina borrando de las iniciativas a las que ha lanzado a sus jóvenes alumnos, con lamentables consecuencias para algunos de ellos.

El segundo bloque de escenas está dedicado a Tierra de Sombras, cinta en la que el notable Anthony Hopkins da nueva vida al superlativo C. S. Lewis. El profesor de Oxford aparece en toda su ironía desafiante pero, al mismo tiempo, se presenta como el maestro atento a las necesidades particulares de uno de sus alumnos más curiosos: lo visita, se abre al diálogo con él  -el más díscolo-  y extraña su presencia, cuando falta a las tutorías

Un tercer grupo de tomas ha sido seleccionado de Educando a Rita. Ahí Michael Caine ofrece la figura grotesca de Frank Bryant, un universitario aburguesado. Ya casi alcohólico, quien fuera un joven y brillante investigador y profesor, pasados los 50 está convertido en un estropajo, a quien ni siquiera lo estimula académicamente la presencia de una joven obrera que busca mejorar de condición intelectual.

Cuando los escolares veían estos tres grupos de escenas, uno de ellos sugirió que además del parafernálico, el comprometido y el aburguesado, debía buscarse algún ejemplo de lo que el muchacho llamó "el profesor vaca sagrada". Así se completaría la fauna docente, agregó.

Qué mejor que Russell Crowe cuando presenta al duro John Nash en Una mente brillante. Un ingreso pedante a la sala, un libro arrojado al basurero, un problema escrito en el pizarron (pero casi imposible de resolver),  una derrota práctica frente a una alumna (no reconocida, obviamente) pero, por sobre todo, un disgusto explícito por tener que estar en una sala de clases y no en el laboratorioŠ todo eso expresa Crowe configurando a "la vaca sagrada".

Exceso de actuación en Keating; equilibrio entre el papel actoral y la liturgia en Lewis; desprecio por ambas cosas en Bryant; y una cuidada liturgia del disgusto en Nash.

¿Quiere saber en qué universidad debe estudiar su hijo? Pregunte por el tipo de profesores que cada una busca.

Gonzalo Rojas Sánchez