¿Movilizaciones?: Depende para qué

Posted by Blogger on 12:20 PM
No, no nos gustan las  movilizaciones. Pero cuando las presenciamos, junto con la molestia que nos causan, una envidia cochina se aloja en el alma.

Pasó el lunes con Hidroaysen; está sucediendo hoy con los universitarios y secundarios en las calles. Gritan, molestan, ensucian y  -lo peor-  muchos razonan sólo sobre cómo huir a tiempo de la acción policial; pero, al mismo tiempo, muestran una organización y una vitalidad que otros se quisieran para sus propias causas.

Ni ante el terrorismo, que le causó tantas víctimas a las Fuerzas Armadas y a los simples trabajadores o transeúntes; ni ante las iniciativas destructoras de la familia (divorcio y uniones de hecho), de la sexualidad ordenada (preservativos y planes de adoctrinamiento), de la vida (proyectos de aborto), las fuerzas conservadoras han reaccionado con la energía debida.

Es cierto que ha habido ejemplares movimientos juveniles -y, en menor medida, también de adultos-  que en todas esas ocasiones han estado en la calle y en el Congreso con sus pancartas y sus sonrisas amables, sin estridencias ni furias, llenos de convicción y proposiciones positivas. Pero han sido pocos y han sido generalmente abandonados por esos muchos millares de personas que, desde sus  comodidades cotidianas, emiten quejidos varios sobre la disolución de su amado Chilito.

Hoy la movilización está en manos de las izquierdas de todo tipo, ambientalistas o políticas. Pero el discurso presidencial del 21 de mayo  -anuncian algunos-   quizás va a dar pie para que la batuta la tomen todos los que otras veces se han quedado callados en sus casa y le digan al Gobierno -si se concretan los malos augurios-    algo simple y directo: No, no se juega con la dignidad humana.

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