Una manual para emergencias

Posted by Blogger on 9:32 AM
       En las Universidades del Consejo de rectores, vamos quedando pocos profesores enseñando.
Somos una especie en extinción: los profesores que enseñan a todo evento.
       Llenos de limitaciones personales, hay una que no tenemos: la ambigüedad.
       Nos sabemos llamados a educar dentro de la sala de clases, el laboratorio y el taller; y fuera, en el paseo, en la salida a terreno o en el estudio de campo.
       Pero en estos días, somos muy pocos, quizás no seamos más del 5% de los que tienen cursos a su cargo entre la Universidad de Tarapacá en Arica y la de Magallanes en Punta Arenas.
       Para ellos, para los que todavía arriesgan más que su prestigio entrando a una sala a enseñar, estas sugerencias:

1.      Tenga una sala alternativa prevista para el resto del semestre; dentro o fuera de su propio campus; dentro o fuera de su propia universidad, dentro o fuera de los recintos techados. Si es necesario, enseñe en un parque, en cuanto mejore el clima.
2.      Si recibe la presión de un grupo de manifestantes en contra de su docencia, acuda a la puerta o al pasillo con dos alumnos de su curso, ya escogidos y previamente advertidos; pregunte por los dirigentes de los movilizados, intente un diálogo con ellos en un lugar apartado. Si no es posible, renuncie a seguir esa dinámica. Entre a su sala y avise que en 10 minutos más se reinicia la docencia enŠ Y cumpla esa promesa en el lugar determinado.
3.      Si está privado de acceso a sus lugares habituales de docencia, tome la lista de su curso, mándeles un correo colectivo y cítelos al lugar que usted escoja, en el día y hora habituales. Trate de concentrar más docencia para aprovechar la oportunidad de enseñar, que podría no ser fácil repetir este esquema.
4.      En todo este procedimiento, respete la voluntad de quienes no quieran asistir a clases, pero no cambie una coma del programa ni de las exigencias de evaluación previamente establecidas.

       ¿Sabe lo que va a pasar?
       Depende: le puede ir bien o mal con los procedimientos concretos, pero no le quepa duda que podrá siempre mirar a todos los alumnos  -los suyos y los que lo amagaron-  con una fuerza interior que nadie podrá quitarle. Ni paros, ni tomas, ni actos violentos.

Gonzalo Rojas Sánchez