Todo se consuma en la Fiesta

Posted by Blogger on 10:11 AM
El desarrollo del árbol de la Cultura que hemos intentado en estas ocho columnas (muy lejos, por cierto, de ese gran curso y ese gran libro que Eugenio D'Ors titulara la Ciencia de la Cultura) llega a su fin.
Como todo árbol, o crece o muere.
Y para hacerlo, la Cultura -esa totalidad de lo humano- requiere de Tiempo. Tiempo acumulativo de generación en generación, de era en era, y Tiempo intenso, Tiempo personal. No hay crecimiento, cultivo, Cultura, sin conciencia de la necesidad de aprovecharlo. Thibon lo expresó magníficamente: somos simultáneamente víctimas del cambio y de la eternidad. Nos movemos dentro del Tiempo pero siempre hacia afuera de él. Nuestra posibilidad cultural es una sola, es ahoraŠ y lo que sea, lo será para siempre.
De ahí las Imágenes, instrumentos culturales que abren -por la imaginación- una ventana desde el Tiempo hacia la eternidad. Porque aunque ni ojo humano vio, ni pasó por pensamiento de hombre sí se debe intentar la imaginación de todo aquello, de lo eterno, de lo oculto y de lo deseado a la vez.
Son las anticipaciones imaginativas de la eternidad las que se expresan también en Ritos, en canales hacia la trascendencia. Se degradan los Ritos cuando se niega la necesidad de puentes hacia un más allá. Entonces los Ritos se banalizan, se disuelven, no buscan ya el misterio sino la evidencia. Se convierten en Juegos.
Y los Juegos son cosa importante como para ser confundidos con los Ritos. Cada uno en su lugar. Los Juegos recuerdan nuestra seriedad solo media (ya lo dijo el otro D'Ors, el hijo, Álvaro) actualizan la ironía de nuestras vidas. Con los Ritos, por eso mismo, no se juega.
Juegos y Ritos. En eso consiste la consumación de nuestra Cultura, en eso consiste la Fiesta, articulación equilibrada de lo lúdico y de lo misterioso. Y la contemplación es la esencia de la Fiesta, decía Pieper.
La Fiesta acá, anticipo de la Fiesta allá.

Gonzalo Rojas Sánchez